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Después del partido

Qué decirle a tu hijo después del partido

La primera pregunta que le haces al subirse al carro le dice para qué juega. Y casi siempre es la misma.

Por Nefthaly Price · 7 de octubre de 2026

Termina el partido. El niño sale de la cancha con la camiseta pegada al cuerpo y busca a su papá con la mirada. Lo encuentra en la grada. Camina hasta el carro, se sube y, antes de que cierre la puerta, llega la pregunta:

—¿Cuántos metiste?

Es la pregunta más inocente del mundo. Y es la que más le enseña, sin querer, sobre lo que de verdad importa.

Lo primero que preguntas es lo que le dices que vale

Un niño de ocho o diez años todavía no sabe si le importa el baloncesto. Pero aprende en dos segundos lo que le importa a su papá. Si la primera pregunta es por los puntos, aprende que el partido se mide en puntos. Y el niño que sabe que lo van a medir por el marcador empieza a jugar para el marcador.

En la cancha se nota. Deja de intentar lo que todavía no domina: el pase difícil, el movimiento nuevo que hoy le sale mal, tirar con la otra mano. Todo eso baja puntos. Todo eso, además, es exactamente lo que lo hace mejorar.

Dos preguntas que se parecen y no lo son

«¿Cuántos metiste?» y «¿ganaron?» miden el resultado. Cierran la conversación: se contestan con un número y ya. Hay otras preguntas que la abren, y son las que de verdad le importan a quien lo entrena.

No es que el resultado no cuente. Es que el resultado es lo que él menos controla. Lo que sí controla es cuánto intentó, cómo reaccionó cuando algo salió mal y si quiso volver a la cancha.

Qué hacer esta semana

En el carro, no preguntes nada sobre el partido. Di una sola frase que no mida nada: «Me encantó verte jugar». Y ya. Si quiere hablar del partido, va a hablar. Lo vas a notar porque empieza solo.

Si pasa un rato y quiere conversar, usa una de estas tres preguntas:

  • ¿Qué fue lo que más disfrutaste hoy?
  • ¿Qué intentaste que no te salió?
  • ¿Qué quieres probar en el próximo juego?

La segunda es la más importante. Un niño que puede contarte lo que intentó y no le salió es un niño que no tiene miedo a fallar frente a ti.

Y si perdieron

Con más razón. El carro después de una derrota no es el momento de analizar el partido. Es el momento de que tu hijo sienta que su valor en tu casa no cambió porque el marcador cambió. El análisis, si hace falta, puede esperar a mañana.

Cómo sabes si funcionó

A las pocas semanas, tu hijo empieza a contarte cosas del partido sin que preguntes. Ahí sabes que el carro dejó de ser un examen y se volvió un lugar seguro.

MTG es un programa de desarrollo integral para niños y jóvenes de 4 a 18 años en Panamá Este. Las clases son sábados y domingos en el Complejo Birria 7-27, junto al metro Hospital del Este. Ver clases y horarios.

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